viernes, 30 de septiembre de 2011

Los presidentes de Chile

La organización de la
2 República: 1830-1860
La tarea de organizar nuestra república una vez finalizada la Independencia
comenzó a consolidarse a partir de 1830. Se dictó una Constitución
que tuvo una larga duración. Se puso en marcha un nuevo modelo económico
basado en la explotación y exportación de recursos naturales. Se
modernizó la educación, se promulgaron leyes y se tomaron medidas
para afianzar el control del territorio.
• El territorio nacional y la distribución de la población
A comienzos de este período la población chilena se localizaba
entre el río Copiapó y el Biobío, aunque la mayoría vivía en el territorio
ubicado entre Santiago y Concepción. Un alto porcentaje de los
chilenos y chilenas, cerca del 80%, habitaba en el campo. La mayoría
trabajaba como inquilinos o peones al interior de las haciendas del
valle central. La red de caminos y puentes era insuficiente, lo que hacía
difícil el traslado de un lugar a otro. Las ciudades mantenían su carácter
colonial, con construcciones bajas, sobresaliendo solo las iglesias y
algunos edificios públicos. Chiloé y Valdivia permanecieron semi aisladas
del resto del país hasta muy avanzado el siglo XIX.
• Organización política e institucional
Los grupos conservadores llegaron al poder en 1831. José Joaquín
Prieto fue elegido Presidente y su ministro Diego Portales fue una de
las figuras más influyentes en el proceso de restaurar el orden y organizar
la República. Ideó un modo de actuar de los gobiernos basado en
un orden social oligárquico y un fuerte autoritarismo. Fue apoyado por
todos los que creían que había que imponer una autoridad fuerte para
mantener el orden.
Para impulsar una nueva institucionalidad y consolidar la idea de
autoridad y disciplina se promulgó la Constitución de 1833, a través
de la cual se impuso el orden conservador. Establecía un claro predominio
del poder ejecutivo sobre el poder legislativo, pues otorgaba una
amplia gama de atribuciones al Presidente de la República.
Los Presidentes impusieron su autoridad, más aún cuando podían
intervenir en los actos electorales y limitar los derechos ciudadanos,
como la libertad de reunión y de asociación. Como en esta etapa el
sufragio era censitario, la participación política estaba en manos de los
grupos oligárquicos. La oposición a los conservadores eran los liberales,
quienes querían reducir el poder presidencial y aspiraban a una
menor influencia de la Iglesia Católica en los asuntos públicos.






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